Oía la lluvia, la sentía, podía percibir que cada gota independiente de las demás buscaba su lugar para chocar y desaparecer. Para acabar su viaje, en su destino. Mojando una pequeña zona que sólo mojaría ella, ya que sus compañeras lo harian alrededor,nunca en el mismo sitio.Habían vivido poco, pero intensamente, lo veía en el brillo del pequeño charco que se formaba en mi calle y que podia ver desde mi ventana.Con Adrenalina al máximo habian visto mundo en su viaje.Havian vivido A TOPE.
Desintegrada, junto a sus compañeras, con el tiempo cada gota se evaporaría de forma mucho mas lenta realizando el mismo viaje que hizo durante su corto trayecto de vida.
Ir hacia arriba,subir,evaporar,mejorar siempre se va mas despacio pero sin embargo todo puede bajar, caer, precipitar en unos pocos segundos.
Eso, oía la lluvia, una lluvia que no era una tromba de agua en la que el chisporroteo de las gotas no se oye individualmente, sino en forma colectiva en plan cubo de agua.
Tampoco era un leve chispeo con sonidos casi inperceptibles.
Se podria decir que era una buena lluvia;
Caían las gotas con una monotonía temporal que permitía percibir cada uno de los sonidos qu producian las gotas por separadado cayendo cada una en un lugar diferente.
Unas caían en las viejas tejas rojas del tejado del vecino que nunca vi asomarse a la ventana y producian un sonido característica denotando los años de las tejas mojadas por jovenes gotas.
Otras, caían en hojas de arboles y plantas (los pocos que quedan por aki) con un sonido más amortiguado, más fresco, más verde, más vegetal.
Otras eran las que precipitaban sobre la piscina de Carlos( vecino de enfrente) y parecian alegrarse de no chocar, sino fusionarse con mas amigas unidas en una masa de agua.
Otras morían al chocar con un sonido muy metálico que producia un tejado lejano que debia de ser de hierro o algo parecido.
Y así con un millón de sonidos con los que yo me volvía loco, escuchando en silencio desde mi ventana el conjunto de todos ellos, la melodia, la Sinfonía de la lluvia.
viernes, 25 de junio de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Myxtoshysis II
Muevete por impulsos!
no pienses lo k vas a hacer! HAZLO
luego piensa si lo k as hecho está bien o no y sino lo está piensa cómo arreglarlo!
Reventando a la introversión, quebrantando la verguenza y echando sentimientos a borbotones!
Buena filosofía, no siempre pero ahora me mantengo en ella. Hasta cuando? Yo k sé!! alomejor mañana ya no pienso así, mi bipolaridad me hará cambiar de idea pero no estoy seguro de k sea mañana porke tiempo hace k pienso esto!
Cambio.Pero me mantengo en esta filosofía.Me siento menos loco. Menos expresivo. necesitaba escribir para saber k aun sabia teclear ya k no puedo ni componer, ni tocar agusto haciendo verdadera música sin dejar matices de melancolía o yo k sé lo k es k sé k hace k este todo menos luminoso, más frio. Música menos alegre.SIN RAZÓN ALGUNA.
Que coño me pasa???
no lo sé, la verdad pero me contradigo a menudo y no espero compresión, sólo ESPERO. Tiempo, eso me ayudará, a TODO.
no pienses lo k vas a hacer! HAZLO
luego piensa si lo k as hecho está bien o no y sino lo está piensa cómo arreglarlo!
Reventando a la introversión, quebrantando la verguenza y echando sentimientos a borbotones!
Buena filosofía, no siempre pero ahora me mantengo en ella. Hasta cuando? Yo k sé!! alomejor mañana ya no pienso así, mi bipolaridad me hará cambiar de idea pero no estoy seguro de k sea mañana porke tiempo hace k pienso esto!
Cambio.Pero me mantengo en esta filosofía.Me siento menos loco. Menos expresivo. necesitaba escribir para saber k aun sabia teclear ya k no puedo ni componer, ni tocar agusto haciendo verdadera música sin dejar matices de melancolía o yo k sé lo k es k sé k hace k este todo menos luminoso, más frio. Música menos alegre.SIN RAZÓN ALGUNA.
Que coño me pasa???
no lo sé, la verdad pero me contradigo a menudo y no espero compresión, sólo ESPERO. Tiempo, eso me ayudará, a TODO.
sábado, 15 de mayo de 2010
MÚSICA
Los propios músicos creo k abusamos de la tecnica y reprimimos EL ARTE de la musica, la expresión, los sentimientos.
Y conseguir hacer llegar algo a quien lo escucha queda en segundo plano y poco a poco estamos matando la llamada " música clásica"
Aqui os dejo una reflexión que he leido y me parece muy buena:
Todos hemos tenido profesores que han dejado huella en nosotros. Seguro que hay frases que nos decían y que nunca podremos olvidar. Muchas veces no somos conscientes de la profundidad de éstas hasta que pasan muchos años, a veces incluso cuando ya no están. Dentro de este conjunto de vivencias que todos hemos tenido, me ha venido a la memoria algo que me dijo una profesora mía cuando yo apenas era un niño; fue al finalizar un concierto en el que actué:
-"Daniel, lo que tenías que decir, lo has dicho bien".-
En aquel momento me quedé pensando, porque no entendía a qué se refería... ¡yo había tocado el piano, pero no había dado ningún discurso!
Realmente ahora es cuando he comprendido la profundidad de aquellas palabras: La música es un lenguaje. Pero leer esta afirmación y estar de acuerdo con ella no quiere decir en absoluto tener conciencia del verdadero significado. La música como lenguaje: algo que a la vista nos parece tan tópico, tan cotidiano. Paradógicamente muchos de nosotros hemos estudiado en conservatorios superiores mil y una asignaturas "complementarias", tres mil piezas para el instrumento, y resulta que ¡apenas conocemos cómo funciona el lenguaje de la música! ¿¿Pero cómo es posible, sabiendo solfear??
En los conservatorios estudiamos cómo se estructura el lenguaje de la música: estudiamos las reglas y las técnicas que sustentan el lenguaje de la música, desde un punto de vista sintáctico. La mejor comparación que se me ocurre es el latín: Casi todos hemos tenido que estudiarnos las declinaciones, los adverbios y las palabras latinas, y sin embargo... ¡¡Ninguno supo nunca hablar latín!!
Es cierto que conocemos la música... sabemos lo que es una corchea, sabemos interpretar música en nuestro instrumento... ¿Pero sabemos hacer música? ¿De verdad creéis que la visión musical de un compositor a la hora de interpretar una pieza es la misma que la de un intérprete, por muy buena técnica que posea el susodicho intérprete?
Merece la pena citar aquella anécdota en la que, tras estrenar Beethoven una composición, se le dirigió un músico y le dijo algo así: "¿Maestro, no se da usted cuenta de los errores musicales (de armonía) que ha cometido?" A lo que respondió Beethoven: "La música soy yo". Paco de Lucía, Louis Armstrong... ellos probablemente nunca llegarán a tener la cantidad de títulos que nosotros los "titulados" en música poseemos, sin embargo ellos son la música, al igual que Rachmaninoff, Mozart o Beethoven. Cualquier cantaor de flamenco puede ser más músico que un profesor superior de instrumento.
Todas estas afirmaciones nos llevan a la pregunta clave: ¿Entonces, para qué sirven los conservatorios actualmente? Podríamos divagar y llegaríamos a conclusiones tan aberrantes como considerar la música un "arte de ciencias infusas", un "arte oscura", como si fuera "cosa de magos".
Actualmente necesita uno ser mago para darse cuenta de lo que es la música en realidad, dando por supuesto el poseer unos estudios superiores en conservatorio oficial. La música es mucho más que cuatro notas y media y los matices y reguladores, fuertes y piano, que conllevan estas notas.
En los conservatorios no aprendemos música, aprendemos cómo se organiza la sintaxis musical. Aprendemos a leer música. Incluso salen instrumentistas fantásticos de nuestros conservatorios. ¿Pero realmente podremos comprender la música alguna vez?
En la carrera de un músico, pocas asignaturas son las dedicadas a lo más importante, que es la compresión y el entendimiento de la música.
La "armonía" y las "formas musicales" que estudiamos en el conservatorio, junto con la "repentización", son realmente las materias que podrían ayudarnos como las que más para ser buenos músicos. Sin embargo algunos planteamientos fallan:
La armonía y el contrapunto que se solía enseñar era una armonía casi exclusivamente "sobre papel". No se trata únicamente de practicar los ejercicios al piano y corregir tal o cual nota. Realmente un músico con un profundo conocimiento del lenguaje (la música) no depende de un piano, y le bastaría con lápiz y papel para hacer música de verdad. Pero muchos armonistas, aún usando sólo el lápiz y el papel, no ven más allá de la goma.
En armonía, como premisa, se deberían enseñar las sonoridades de todos los posibles acordes, de las conjunciones de notas sean cuales sean, de cómo actúan unas sobre otras, y de los límites de la percepción. Se debería poder reconocer cualquier acorde "de oído". Se debería aprender cómo los compositores usan estas armonías y cómo las podemos usar nosotros en un momento determinado; aprender a pasar de una tonalidad a otra de forma natural, aprender a moverse en tonalidades muy alteradas de la misma forma que nos movemos en do mayor, aprender a armonizar una melodía directamente sobre el piano, o a melodizar una armonía. Esto es la música, y no un absurdo juego de quintas y octavas. Muchos de los armonistas salen con una gran visión de "errores de armonía", ¡pero sin embargo no tienen ni idea de armonía! Una vez sabido todo lo anterior (lo cual podría ocupar más de uno, dos o tres cursos, podría ocupar una vida entera), entonces es el momento de ejercitar el cerebro en la ansiada búsqueda de quintas y octavas, comprendiendo por qué son así las normas, y cómo hay que quebrantarlas para "decir" algo interesante.
En la repentización musical se hace una aproximación real a la improvisación: el transporte, la velocidad de lectura, la armonización de una melodía. Eso sí es música. Pero tristemente muchos de los alumnos que llegan a estos cursos no dominan el lenguaje de la música lo suficiente como para poder asimilar lo que el profesor les ofrece, con lo que acaban el curso aprobando, incluso brillantemente, pero siguen sin entender más que las cuatro lecciones y las cuatro reglas que se aprendieron.
Tras todo esto, entonces y sólo entonces, tendría sentido el análisis formal. Este análisis formal no necesitaría de una partitura obligatoriamente, ni de un lápiz ni de un papel. Cuando Mozart llegaba a casa, tras un concierto, y reproducía al piano exactamente toda la partitura... ¿de verdad creéis que él memorizaba nota por nota? Mozart tenía tal conocimiento del lenguaje de la música que automáticamente analizaba la pieza y la estructuraba, armónicamente, formalmente, y en todas sus dimensiones. De esta manera un curso de "formas musicales" dado por Mozart sería lo más enriquecedor del mundo, porque en realidad lo que se persigue es la compresión de la pieza, y con ello la compresión del lenguaje.
De todo este desconocimiento surgen posturas aberrantes, como aquellos que odian la "música culta actual" ("no la comprenden, sus oídos no están preparados"), o todo lo contrario, los fanáticos de esta música y que tachan a Chopin y Bach de "anticuados". Precisamente el arte actual (ya no sólo la música) es un arte para "artistas". Componer música hace unos años era una labor muchísimo más simple que actualmente. Los compositores actuales han de comprender que la música que componen casi sólo pueden llegar a entenderla los músicos. Esto no ocurría hace un siglo, o quizás menos. Lo verdaderamente achacable a muchas músicas de músicos actuales es el superar los límites de la percepción humana, de forma que para entender una pieza hay que estudiarla profundamente, y la percepción sonora únicamente no basta para poder entender todo lo que ahí dentro pasa. No por ello toda la música actual es buena, ni muchísimo menos: de hecho es en la actualidad, bajo mi punto de vista, cuando más fraudes se cometen en la música; fácilmente te pueden dar gato por libre, cualquiera puede componer cualquier cosa, y aquello ser una "farsa musical" total. El buen músico debería ser capaz de diferenciar música buena o mala.
Otro de los errores más comunes es pensar que un músico, debido a los análisis musicales que llega a hacer en su cabeza, no es capaz de apreciar la belleza de una pieza: ¿Cómo es posible no darse cuenta que cuanto mejor se conoce un lenguaje, cuanto más se aproxima uno a él, cuanto mejor se entiende cada palabra, es cuando mejor se siente la poesía que se hace con ese lenguaje? La música es como el primer amor, se lleva siempre en el corazon.
Y conseguir hacer llegar algo a quien lo escucha queda en segundo plano y poco a poco estamos matando la llamada " música clásica"
Aqui os dejo una reflexión que he leido y me parece muy buena:
Todos hemos tenido profesores que han dejado huella en nosotros. Seguro que hay frases que nos decían y que nunca podremos olvidar. Muchas veces no somos conscientes de la profundidad de éstas hasta que pasan muchos años, a veces incluso cuando ya no están. Dentro de este conjunto de vivencias que todos hemos tenido, me ha venido a la memoria algo que me dijo una profesora mía cuando yo apenas era un niño; fue al finalizar un concierto en el que actué:
-"Daniel, lo que tenías que decir, lo has dicho bien".-
En aquel momento me quedé pensando, porque no entendía a qué se refería... ¡yo había tocado el piano, pero no había dado ningún discurso!
Realmente ahora es cuando he comprendido la profundidad de aquellas palabras: La música es un lenguaje. Pero leer esta afirmación y estar de acuerdo con ella no quiere decir en absoluto tener conciencia del verdadero significado. La música como lenguaje: algo que a la vista nos parece tan tópico, tan cotidiano. Paradógicamente muchos de nosotros hemos estudiado en conservatorios superiores mil y una asignaturas "complementarias", tres mil piezas para el instrumento, y resulta que ¡apenas conocemos cómo funciona el lenguaje de la música! ¿¿Pero cómo es posible, sabiendo solfear??
En los conservatorios estudiamos cómo se estructura el lenguaje de la música: estudiamos las reglas y las técnicas que sustentan el lenguaje de la música, desde un punto de vista sintáctico. La mejor comparación que se me ocurre es el latín: Casi todos hemos tenido que estudiarnos las declinaciones, los adverbios y las palabras latinas, y sin embargo... ¡¡Ninguno supo nunca hablar latín!!
Es cierto que conocemos la música... sabemos lo que es una corchea, sabemos interpretar música en nuestro instrumento... ¿Pero sabemos hacer música? ¿De verdad creéis que la visión musical de un compositor a la hora de interpretar una pieza es la misma que la de un intérprete, por muy buena técnica que posea el susodicho intérprete?
Merece la pena citar aquella anécdota en la que, tras estrenar Beethoven una composición, se le dirigió un músico y le dijo algo así: "¿Maestro, no se da usted cuenta de los errores musicales (de armonía) que ha cometido?" A lo que respondió Beethoven: "La música soy yo". Paco de Lucía, Louis Armstrong... ellos probablemente nunca llegarán a tener la cantidad de títulos que nosotros los "titulados" en música poseemos, sin embargo ellos son la música, al igual que Rachmaninoff, Mozart o Beethoven. Cualquier cantaor de flamenco puede ser más músico que un profesor superior de instrumento.
Todas estas afirmaciones nos llevan a la pregunta clave: ¿Entonces, para qué sirven los conservatorios actualmente? Podríamos divagar y llegaríamos a conclusiones tan aberrantes como considerar la música un "arte de ciencias infusas", un "arte oscura", como si fuera "cosa de magos".
Actualmente necesita uno ser mago para darse cuenta de lo que es la música en realidad, dando por supuesto el poseer unos estudios superiores en conservatorio oficial. La música es mucho más que cuatro notas y media y los matices y reguladores, fuertes y piano, que conllevan estas notas.
En los conservatorios no aprendemos música, aprendemos cómo se organiza la sintaxis musical. Aprendemos a leer música. Incluso salen instrumentistas fantásticos de nuestros conservatorios. ¿Pero realmente podremos comprender la música alguna vez?
En la carrera de un músico, pocas asignaturas son las dedicadas a lo más importante, que es la compresión y el entendimiento de la música.
La "armonía" y las "formas musicales" que estudiamos en el conservatorio, junto con la "repentización", son realmente las materias que podrían ayudarnos como las que más para ser buenos músicos. Sin embargo algunos planteamientos fallan:
La armonía y el contrapunto que se solía enseñar era una armonía casi exclusivamente "sobre papel". No se trata únicamente de practicar los ejercicios al piano y corregir tal o cual nota. Realmente un músico con un profundo conocimiento del lenguaje (la música) no depende de un piano, y le bastaría con lápiz y papel para hacer música de verdad. Pero muchos armonistas, aún usando sólo el lápiz y el papel, no ven más allá de la goma.
En armonía, como premisa, se deberían enseñar las sonoridades de todos los posibles acordes, de las conjunciones de notas sean cuales sean, de cómo actúan unas sobre otras, y de los límites de la percepción. Se debería poder reconocer cualquier acorde "de oído". Se debería aprender cómo los compositores usan estas armonías y cómo las podemos usar nosotros en un momento determinado; aprender a pasar de una tonalidad a otra de forma natural, aprender a moverse en tonalidades muy alteradas de la misma forma que nos movemos en do mayor, aprender a armonizar una melodía directamente sobre el piano, o a melodizar una armonía. Esto es la música, y no un absurdo juego de quintas y octavas. Muchos de los armonistas salen con una gran visión de "errores de armonía", ¡pero sin embargo no tienen ni idea de armonía! Una vez sabido todo lo anterior (lo cual podría ocupar más de uno, dos o tres cursos, podría ocupar una vida entera), entonces es el momento de ejercitar el cerebro en la ansiada búsqueda de quintas y octavas, comprendiendo por qué son así las normas, y cómo hay que quebrantarlas para "decir" algo interesante.
En la repentización musical se hace una aproximación real a la improvisación: el transporte, la velocidad de lectura, la armonización de una melodía. Eso sí es música. Pero tristemente muchos de los alumnos que llegan a estos cursos no dominan el lenguaje de la música lo suficiente como para poder asimilar lo que el profesor les ofrece, con lo que acaban el curso aprobando, incluso brillantemente, pero siguen sin entender más que las cuatro lecciones y las cuatro reglas que se aprendieron.
Tras todo esto, entonces y sólo entonces, tendría sentido el análisis formal. Este análisis formal no necesitaría de una partitura obligatoriamente, ni de un lápiz ni de un papel. Cuando Mozart llegaba a casa, tras un concierto, y reproducía al piano exactamente toda la partitura... ¿de verdad creéis que él memorizaba nota por nota? Mozart tenía tal conocimiento del lenguaje de la música que automáticamente analizaba la pieza y la estructuraba, armónicamente, formalmente, y en todas sus dimensiones. De esta manera un curso de "formas musicales" dado por Mozart sería lo más enriquecedor del mundo, porque en realidad lo que se persigue es la compresión de la pieza, y con ello la compresión del lenguaje.
De todo este desconocimiento surgen posturas aberrantes, como aquellos que odian la "música culta actual" ("no la comprenden, sus oídos no están preparados"), o todo lo contrario, los fanáticos de esta música y que tachan a Chopin y Bach de "anticuados". Precisamente el arte actual (ya no sólo la música) es un arte para "artistas". Componer música hace unos años era una labor muchísimo más simple que actualmente. Los compositores actuales han de comprender que la música que componen casi sólo pueden llegar a entenderla los músicos. Esto no ocurría hace un siglo, o quizás menos. Lo verdaderamente achacable a muchas músicas de músicos actuales es el superar los límites de la percepción humana, de forma que para entender una pieza hay que estudiarla profundamente, y la percepción sonora únicamente no basta para poder entender todo lo que ahí dentro pasa. No por ello toda la música actual es buena, ni muchísimo menos: de hecho es en la actualidad, bajo mi punto de vista, cuando más fraudes se cometen en la música; fácilmente te pueden dar gato por libre, cualquiera puede componer cualquier cosa, y aquello ser una "farsa musical" total. El buen músico debería ser capaz de diferenciar música buena o mala.
Otro de los errores más comunes es pensar que un músico, debido a los análisis musicales que llega a hacer en su cabeza, no es capaz de apreciar la belleza de una pieza: ¿Cómo es posible no darse cuenta que cuanto mejor se conoce un lenguaje, cuanto más se aproxima uno a él, cuanto mejor se entiende cada palabra, es cuando mejor se siente la poesía que se hace con ese lenguaje? La música es como el primer amor, se lleva siempre en el corazon.
viernes, 23 de abril de 2010
HOY PUEDE SER UN GRAN DIA!
Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.
Joan Manuel Serrat, un grande!!!
jueves, 8 de abril de 2010
Tus Ojos
Marrones como muchos otros pero tienen un brillo especial, y por las noches con la luna reflejada ellos, mis pupilas viajan sonámbulas hasta las tuyas para despertar y alumbrase en la oscuridad.
Porque en esos ojos hay mares embravecidos cuando te enojas, praderas y oasis paradisíacos en tus momentos de relajación y miles de momentos más con su respectivo paisaje que solo yo encuentro en ellos. Hay mundos enteros dentro y tú tienes el poder de todos ellos.
Son mundos utópicos en los que el sufrimiento es solo un vago recuerdo.
Pupilas de ébano barnizadas con el esmalte de la dulzura y atmósferas de cristal en las que tiritan las estrellas.
Suave curvatura lagrimosa humedecida tristemente pocas veces.
Poseedores del fulgor de la humildad bondad y nunca de la maldad
Color marrón del tronco del arbol del fruto de la alegría que me vuelve loco.
De lacónicos movimientos pero muy fugaces viajan aportando luz a mis ciegos compañeros guía.
Vehículos que me transportan en mis viajes ensoñados por tu interior.
Pero ya no me afectaran igual, este es el ultimo texto que les escribo, a ellos y a toda tu persona.
Sé que es mejor así, lo intento desde hace tiempo y creo k lo estoy acabando de conseguir; te estoy olvidando.
Siempre quedarán cicatrices sin curar y pequeñas espinas, pero ahora es el principio del fin de mi amor( o eso creo).
Porque en esos ojos hay mares embravecidos cuando te enojas, praderas y oasis paradisíacos en tus momentos de relajación y miles de momentos más con su respectivo paisaje que solo yo encuentro en ellos. Hay mundos enteros dentro y tú tienes el poder de todos ellos.
Son mundos utópicos en los que el sufrimiento es solo un vago recuerdo.
Pupilas de ébano barnizadas con el esmalte de la dulzura y atmósferas de cristal en las que tiritan las estrellas.
Suave curvatura lagrimosa humedecida tristemente pocas veces.
Poseedores del fulgor de la humildad bondad y nunca de la maldad
Color marrón del tronco del arbol del fruto de la alegría que me vuelve loco.
De lacónicos movimientos pero muy fugaces viajan aportando luz a mis ciegos compañeros guía.
Vehículos que me transportan en mis viajes ensoñados por tu interior.
Pero ya no me afectaran igual, este es el ultimo texto que les escribo, a ellos y a toda tu persona.
Sé que es mejor así, lo intento desde hace tiempo y creo k lo estoy acabando de conseguir; te estoy olvidando.
Siempre quedarán cicatrices sin curar y pequeñas espinas, pero ahora es el principio del fin de mi amor( o eso creo).
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